El 2005 encontró al equipo de Ludueña transitando su sueño de primera. Se codeaba con los mas grandes del fútbol argentino. Tenía el lujo, de unos pocos, de jugar en el mismísimo Monumental de Nuñez, la bombonera o el cilindro de Avellaneda.
Pero esa ilusión, lamentablemente para su gente, tuvo poco recorrido. Un año es lo màximo que aguantó en la máxima categoría. Igualmente dejó algunas huellas como para no olvidar fácilmente. Obtuvo resultados favorables ante sus pares rosarinos, el recordado partido visitando a Boca, por ejemplo. Hasta se dio el lujo de coronar a su delantero Javier Cámpora como el goleador del torneo.
El 17 de noviembre de ese año, por la 15º fecha del torneo apertura 2005, "los tigres" de Jorge Solari recibían en cancha de Real de Arroyo Seco a un rival directo en su lucha por no descender, Argentinos Juniors, con el arbitraje de Bassi. El conjunto tirolense venía de recibir una goleada por parte de San Lorenzo. El equipo contó con figuras como Vivaldo en el arco, Iuvalé y Cafasso en el fondo, Fermani y De Bruno en la mitad de la cancha, y arriba un insaciable "cachorro" Cámpora.
Esa noche fue muy negra para Tiro. Cayó sin atenuantes 4 a 1. Todos los goles del bicho de La Paternal fueron por obra de un encendido Pisculichi. El empate transitorio para los rosarinos lo marcó Cámpora, como no podía ser de otra manera.
Ese resultado marcó la salida del entrenador Jorge Solari. El indio renunció a su cargo un día después. El futuro no era muy alentador para este conjunto, aunque todavía había un torneo entero por jugar. En ese momento, se encontraban sumergidos en el fondo de los promedios y no había señales futbolísticas. Terminaron el apertura con 1 victoria, 1 derrota y 2 empates. Lo demás es historia conocida.

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