
"Como olvidarme de aquella tarde..." dice la canción. 23 de noviembre de 1997. Lugar: Gigante de Arroyito. Clásico rosarino Central-Newell´s, con todo lo que significa para el fútbol de nuestra ciudad. Todo el pueblo futbolero paralizado por un partido que es admirado por su pasión, en Argentina y muchas partes del mundo.
Está claro que a veces les toca ganar a unos y otras veces a los otros. Y en esta oportunidad el beneficiado fue el equipo canalla. ¿Quién no lo recuerda? El resultado; 4 a 0 para el local. A los de Arroyito los conducía Miguel Angel Russo. A los del Parque de la Independencia Mario Zanabria.
Para los centralistas éste no fue un clásico más. Es más ni siquiera lo recuerdan como un clásico. Ese encuentro significó el nacimiento de un día especial para el mundo auriazul, casi un feriado para ellos: "El día del abandono". El día en que el jóven "chacho" Coudet se les río en la cara al rival de toda la vida. El partido soñado. Rubén Da Silva abría el camino. Luego el propio Coudet, Carracedo y Carbonari en último lugar sentenciaban el final de la película.
Pero todavía faltaba lo mejor. A la lepra le habían expulsado jugadores y no tenía más cambios porque su entrenador los había agotado. Al minuto 64 el defensor rojinegro José Herrera cae al piso. Si el médico decidía que no podía continuar se terminaría el partido por diferencia numérica. Así fué. El uruguayo Herrera no se lavantó más y Ruscio marcó el final. 

De allí en más los canallas no sólo recuerdan cada año este acontecimiento, sino que lo reviven cotidianamente con cargadas a los enemigos futbolísticos de siempre. A tal punto llega este festejo, que casi está a la altura de las máximas epopeyas deportivas canallas como los campeonatos obtenidos y la palomita de Poy, entre otras cosas. Hoy una realidad los separa, pero la rivalidad sigue siendo la misma de siempre.
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